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domingo, 9 de diciembre de 2018

ALERTA | Chichiriviche ha sufrido la pérdida de unos 30 kilómetros cuadrados de costa”.


ALERTA | Chichiriviche ha sufrido la  pérdida de unos 30 kilómetros cuadrados de costa”.



Durante las VI Jornadas Ambientales de la Universidad Católica Andrés Bello, especialistas advirtieron que es imprescindible que el país desarrolle cuanto antes un plan nacional que disminuya la emisión de gases de efecto invernadero. Señalaron que sin democracia no será posible lograrlo.

“Venezuela tiene que actuar ya contra el cambio climático”. La frase es de la profesora Alicia Villamizar, profesora del Departamento de Estudios Ambientales de la Universidad Simón Bolívar (USB) y co-ganadora del Nobel de la Paz en 2007 como integrante del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.

La bióloga fue uno de los conferencistas invitados al cierre de las VI Jornadas Ambientales de la UCAB, realizadas este 15 y 16 de noviembre en la casa de estudios de Montalbán y dedicadas este año a reflexionar sobre democracia, sustentabilidad y cambio climático.
La investigadora advirtió que, debido al aumento de las temperaturas de la atmósfera, para el año 2060 la cantidad anual de lluvias en el país se habrá reducido entre 5 y 25%, el nivel del mar se habrá incrementado en por lo menos un metro y habrá disminuido la cobertura de nieve de la Cordillera de Los Andes.

“Esto tiene graves implicaciones. Por un lado se espera que se acentúen las áreas de desertificación en el país, haya problemas de calidad y cantidad de agua disponible en los embalses, aumenten los problemas de saneamiento y dotación de agua potable, haya un repunte de los vectores transmisores de enfermedades y disminuya la disponibilidad alimentaria en rubros como café, cambures y plátanos, entre otros”, señaló la experta, para quien el aumento en el nivel del mar traerá problemas de grandes dimensiones.

“Las proyecciones indican que para la zona costera del país, donde vive la mayor parte de la población, haya afectación en más de 50% de la infraestructura, vialidad, disponibilidad de tierra cultivable, biodiversidad, etcétera. Nada más en Chichiriviche, Falcón, hemos contabilizado la pérdida de unos 30 kilómetros cuadrados de costa”.

Villamizar hizo un llamado al Estado venezolano a emprender de inmediato políticas públicas que contribuyan a frenar este problema. Recordó que el país firmó el Acuerdo de París, compromiso promovido por la Organización de Naciones Unidas y adoptado en 2015 por 97 naciones que busca reducir para el año 2030 la emisión de gases de efecto invernadero.

Precisamente sobre este asunto, advirtió que el país tiene grandes deudas. “Venezuela se comprometió a reducir en 20% la emisión de gases de efecto invernadero para el año 2030. Esto es la piedra angular de todo el proceso de lucha contra el cambio climático. Somos un país petrolero y esta actividad es una de las que más impacto genera. Pero no hay un inventario actualizado sobre este tema desde 1996. ¿Cómo cumplir con la meta de reducción si ni siquiera sabemos cuántas emisiones producimos? Esto es muy grave”.

La experta también incluyó en la lista pasivos ambientales la inexistencia de un plan detallado que involucre a regiones y municipios, la deficiencia en formación de personal científico, técnico y directivo, la necesidad de redes tecnológicas actualizadas de observación de los sistemas del clima y la falta de una autoridad nacional de cambio climático que sirva como ente acreditado para acceder a financiamiento y asesoría internacional para la ejecución de programas de desarrollo sustentable.

“Las decisiones hay que tomarlas hoy y ya hoy es tarde, porque la huella en el planeta es grande. Además, sus resultados no se verán hoy sino en 20 o 30 años. Hay que actuar ahorita y dejar construido un mapa para que los que vengan puedan vivir dentro de un marco de desarrollo sustentable. Pero hay que hacerlo mediante una gestión pública abierta y transparente, necesaria para ejercer control ciudadano sobre el cumplimiento de las metas”.

La clave es la democracia

Durante las VI Jornadas Ambientales de la UCAB, Alicia Villamizar estuvo acompañada por otros cuatro especialistas, incluyendo a Arnoldo Gabaldón (primer ministro del ambiente en la historia de Venezuela), Ronald Balza (decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCAB), Eduardo Buroz (miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat) y Joaquín Benítez, director de sustentabilidad ambiental de la UCAB.

El ingeniero Arnoldo Gabaldón explicó por qué los sistemas políticos abiertos son los más idóneos para lograr el desarrollo sustentable. “El desarrollo sustentable exige cambios sociales, económicos e institucionales que solo son alcanzables en un régimen de libertades, con acceso a la información, gestión transparente y participación y supervisión activa de la mayor parte de los actores de un país. Sin embargo, se requieren compromisos de mediano y largo plazo y las democracias son vulnerables porque la alternabilidad en el poder lleva al liderazgo a establecer visión y planes cortos”.

Insistió en la necesidad de reconstruir las instituciones venezolanas para poder avanzar en esta materia. “Venezuela está catalogada como un régimen híbrido y cada vez se acerca más a la autocracia. Los regímenes autoritarios no son transparentes y el desarrollo sustentable requiere transparencia. En Venezuela no hay una política ambiental porque el gobierno no lo tiene en agenda. Por eso hay que hacer cambios institucionales, hay que reformar el Estado, perfeccionar los poderes públicos y cambiar la relación entre sociedad y Estado porque esto ha generado la crisis en la materia. Además, hay que formar a los dirigentes para que los señores que manejan la política se preocupen menos por aspectos electorales y más por cosas de fondo. También hay que educar a la población y hacerle entender que sin desarrollo sustentable no es posible la ciudadanía”.

Durante las VI Jornadas Ambientales de la UCAB se presentaron 23 ponencias de profesores e investigadores de 12 universidades en áreas como ingeniería, psicología, educación, macroeconomía, innovación tecnológica y políticas públicas, entre otros temas aplicados al desarrollo sustentable. Además se realizó una feria ecológica en la que nueve organizaciones expusieron productos, servicios y tecnología aplicada al área ambiental.

NP / LR

domingo, 11 de noviembre de 2018

Así se formaron los Cayos e Islotes del Parque Nacional Morrocoy

Así se formaron los Cayos e Islotes del Parque Nacional Morrocoy


Formación de los Cayos e Islotes del Parque Nacional Morrocoy en el estado Falcón.

Recopilación: Profe. Frank Jhonattan Weffer / Fotografía: Cohen, M. y Vásquez, G. (2011)
Según informe realizado por Jesús Martínez Martínez sobre Geomorfología  Ambiental, publicado por el servicio de publicaciones de la Universidad de las Palmas de Gran canaria en el año 1997, dice que Los Cayos se originan de la actividad de las formaciones coralinas. Serían la consecuencia de la erosión y deposición sedimentaria "in situ" de arrecifes coralinos emergentes. Dentro de un esquema general, las formaciones coralinas arrecifales se desarrollan en mares someros, de aguas limpias, agitadas y cálidas.

Aunque en la imagen paisajística de estos entornos geográficos, la presencia de los alóctonos cocoteros, normalmente introducidos por el hombre, suele desempeñar un papel importante, en los procesos de desarrollo de las formaciones coralinas del Caribe, son decisivas dos tipos de colonizaciones vegetales, sin descartar otras:

-  la de los manglares, y, en menor medida la de los uveros, en la orilla, y 
- la de las Fanerógamas marinas y de las macroalgas, en las plataformas insulares.

Por estas colonizaciones, se retienen los sedimentos de la erosión de los propios cayos, y/o de los arrecifes circundantes. De esta manera:

- se impide la formación de turbideces, que podrían interferir el normal crecimiento de las riquísimas formaciones coralinas próximas, y
-  se propiciaría la conquista del medio marino, como una respuesta física de este proceso de atrapamiento sedimentario.

Referencias Bibliográficas:

Weffer, F (2015) Mi Querido Chichiriviche. Versión Digital. Chichiriviche, Falcón. 2015.
Martínez, J.1997.Geomorfologia Ambiental. Servicios de publicaciones de la Universidad de las Palmas de Gran canaria.196 pp.

El ánima del hachero, una historia contada por los propios protagonistas.



El ánima del hachero, una historia contada por los propios protagonistas.



¡Un Fantasma aparece en la Comunidad de  Flamenco!

Narrada por: Galo Carrasquero, fundador de la comunidad de Flamenco.          
 Escrita Por: Frank Jhonattan Weffer / Fotografía: Anonima

Esta historia sucedió en el antiguo pueblo de Sabilar en la que hoy conocemos como Flaménco durante una noche de frescura y relámpagos en los Caños formados por el manglar en el borde del Golfete de Cuare.

Como de costumbre en las tardes, los hombres del pueblo llegaban de sus labores de trabajos y luego se iban de faena a los caños para coger algunos peces, regresando antes de caer la noche. Cierto día tres compadres de gran trascendencia en la comunidad decidieron irse mas tarde de los acostumbrado para ver si tenían un poco de suerte y luego poder vender para compensar los gastos del hogar.

Tal com lo habían planificado, los tres compadres agarraron su canoa y se marcharon por el caño El Pasadero, durante el trayecto se detienen para taparse y poder cubrirse del chaparrón de agua que les estaba cayendo, al cabo de una hora cuando el torrencial aguacero había cesado y el cielo se observaba algo despejado notándose algunas estrellas, es entonces cuando aquellos hombres continúan su camino y llegan al lugar. Dispuestos a tener una buena pesca dan inicio a sus labores, el mas experimentado decide usar la atarraya, el otro toma el arpón de mano para y se deja ir por la orilla del mangle y finalmente el tercero prefiere tomar el cordel y quedarse en la canoa.

A pasado media hora desde que inicio la faena  y pareciera que los peces se fueron del lugar, extrañamente se han sentido unos ruidos de arboles cayendo, lo que por momentos los tres compadres ignoran, continuaron cada vez los ruidos y todavía mas cerca. En un momento determinado se escucha muy cerca de los pescadores a una persona que esta cortando un mangle, el sonido del hacha era claro y en el momento que el árbol caía se escuchaba al posible hombre del hacha gritar ¡Eeeeyyyyy!.

Los tres compadres un poco ansiosos por lo que esta sucediendo, tratan de averiguar cuidadosamente en los sitios de donde provienen los gritos encontrándose todo normal, comenzaba el miedo invadir sus mentes y cada sonido que sienten les causa más pánico y terror. 

Finalmente deciden regresarse y ruidos cada vez extraños y cerca de ellos aturden las mentes de los tres compadres, la confusión y el caos reinaba en el lugar, los sonidos de arboles cayendo continúan, algunos inclusive parecían por momentos que caerían encima de ellos, no habían tocado muy bien tierra cuando estos sin importarles sus pertenencias abandonaron la pequeña embarcación y corrieron a sus casas para contar lo que habían presenciado.

Desde ese día, el anima del hachero sigue en sus andares por el mangle todas las noches y si no lo creen pregúntenle a los tres compadres. 

Referencias Bibliográficas:
Weffer, F (2015) Mi Querido Chichiriviche. Versión Digital. Chichiriviche, Falcón. 2015.

Rancherías en Chichiriviche, acerca de la vivienda de los Caquetíos

Rancherías en Chichiriviche, acerca de la vivienda de los Caquetíos 


Los Caquetíos vivían en chozas construidas sobre pilas en tierra. La mayor parte de las referencias indican que los Caquetíos habitaban en ranchos o bohíos, hechos de estacas y bejucos, cubiertos de ramas y pajas.

La historia nos pertenece a todos y conocerla es parte esencial de nuestra identidad y ciudadanía, es por ello, qué como parte del compromiso para fortalecer los valores culturales e históricos de nuestros pueblos, Chichiriviche al día, les presenta la siguiente historia.

Tipo de vivienda en la Población Prehispánica de Chichiriviche

Los Caquetíos vivían en chozas construidas sobre pilas en tierra. La mayor parte de las referencias indican que los Caquetíos habitaban en ranchos o bohíos, hechos de estacas y bejucos, cubiertos de ramas y pajas. Ello revela que los Caquetíos habían llegado a concebir y fabricar su propia vivienda, semejante a las que aún se observan en el medio rural venezolano. 

Los Caquetíos vivían en villas o aldeas indígenas y para la construcción de sus viviendas, usaban materiales que ellos encontraban en su medio ambiente como palmas, lianas, troncos de árboles y hojas. Algunas de estas chozas podían que no tuvieran ninguna pared. Eran construcciones de pilas y palillos con techos de palma trenzada. Los techos de palma trenzada facilitaban que cuando viniera la estación de mayor sequía las hojas se encresparan y formaran una clase de amortiguador que bloqueaba el calor del sol. Asimismo, en la estación de lluvias, las hojas se ponían planas otra vez y se cerraban de tal forma que guarecerían de la lluvia. La única desventaja es que los techos tenían que ser substituidos a menudo.

Graziano Gasparini (Templos Coloniales de Venezuela, página 19) afirma que "sea cual fuera la región donde vivieran nuestros aborígenes, existió una similitud entre los sistemas estructurales y técnicos determinados por los materiales de recolección... Las viviendas difieren entre sí para adaptarse a las costumbres de las tribus, pero el resultado constructivo del interior y que hoy genéricamente definimos con el nombre de "rancho'. Así encontramos que en todas las construcciones excluyendo solo la región andina - es manifiesta la falta del muro, entendido como soporte del techo.... Tratase de viviendas de planta cuadrangular o circular es siempre una armadura de horcones, palos y viguetas, la que define el esqueleto estructural. En realidad, los horcones son los que reciben la carga del techo, mientras que las paredes son de bahareque. Los palos se amarran mediante fibras vegetales o "bejucos", y luego se procede a cubrir el techo con hojas de palma o con paja. Nuestros aborígenes resolvieron sus problemas utilizando piedra, tierra, palos, bejucos, y paja". 

Según, John Hemming, citado en la página web www. Coroweb.com/Caquetíos.htm, señala que cuando Federmann llegó a Barquisimeto desde Coro describió las viviendas de los Caquetíos en esta región como admirables... "Las viviendas eran construidas una al lado de la otra, en línea, cerca de sus campos cultivados o cerca de los ríos"... de los cuales ellos obtenían los recursos necesarios para su alimentación y subsistencia. Algunas de las aldeas medían hasta una milla, con una o dos calles y hasta 8 familias podían vivir en cada choza"...

Articulo relacionados, visita el siguiente enlace: http://bibliotecadigitaldechichiriviche.blogspot.com/2016/11/tipo-de-vivienda-de-la-poblacion.html

El Contrabandos o Comercio ilícito en el Rio tocuyo


El Contrabandos o Comercio ilícito en el Rio tocuyo



Fueron muchas las causas que, a mediados de 1730, propiciaron el inicio de la actividad comercial ilícita en las desembocaduras de los ríos Tocuyo, Aroa y Yaracuy.


La historia nos pertenece a todos y conocerla es parte esencial de nuestra identidad y ciudadanía, es por ello, qué como parte del compromiso para fortalecer los valores culturales e históricos de nuestros pueblos, Chichiriviche al día, les presenta la siguiente historia.


Río Tocuyo


El río Tocuyo nace en el páramo de Cendé, estado Lara, ubicado a 3.585 metros sobre el nivel del mar. Su extensión es de unos 350 kilómetros de longitud. Este río recoge las aguas de una gran parte del sistema hidrológico larense, donde se encuentran los embalses Dos Cerritos y Atarigua. La palabra Tocuyo viene de Tucuyu, que significa “zumo de la yuca”, sin embargo, en denominación quechua, Tocuyo quiere decir “oye al búho”.

Presumiblemente los primeros en navegar río adentro o quizá caminar por los montes en forma paralela al cauce fueron los vikingos y pigmeos del Congo. Las versiones no confirmadas, pero muy estudiadas por navegantes nórdicos, hacen presumir que los vikingos colonizaron hace más de mil años una parte de lo que hoy es América.


En cuanto a los pigmeos se puede asegurar que estos diminutos congoleses hicieron acto de presencia en tierras del hoy estado Lara. La prueba es concluyente, ya que en la región de Quibor fueron encontrados 45 esqueletos que miden un máximo de 1,30 metros de estatura. Parte de estas osamentas reposan en el museo arqueológico de esa localidad, gracias al trabajo investigativo realizado, entre otros, por el recordado Hermano Basilio, quien fue un eminente docente en el Colegio La Salle de la ciudad de Barquisimeto.

Hay una versión de Ermila Troconis, escrita en su libro “Historia de El Tocuyo Colonial”, donde afirma que a principios del año 1720 navegaba muy a menudo por el río una fragata denominada “La Tocuyana”, propiedad de un comerciante de apellido Navarro, que partiendo de El Tocuyo (provincia de Barquisimeto) atracaba en el puerto de Veracruz (México).


Acerca del Contrabando en el rio Tocuyo


Fueron muchas las causas que, a mediados de 1730, propiciaron el inicio de la actividad comercial ilícita en las desembocaduras de los ríos Tocuyo, Aroa y Yaracuy. Entre estas causales podemos citar la mala gerencia o gestión de las políticas impuestas por los españoles, que más bien alejaron las esperanzas de la formalidad legal y fomentaron la insuficiencia de los recursos alimenticios e insumos necesarios para una vida holgada.

Por esta razón el contrabando se hizo una costumbre difícil de desmembrar en las colonias americanas, aunque éstas habían establecido un pacto de caballeros con la realeza hispana a fin de que no escasearan los víveres y que con rapidez los rubros llegaran a los consumidores, sin embargo, a veces hasta los mismos gobernantes pasaban por encima de las disposiciones legales.


Indudablemente que el abastecimiento de la población provinciana dependió, en gran parte, de España; pero hasta la institucionalización de la Compañía Guipuzcoana dependió de Holanda.


El contrabando en la época colonial fue tipificado por todas las clases sociales, es decir, que se vieron involucrados burócratas, pequeños comerciantes y campesinos. Éstos hacían trueques a cambio de fanegas de café, cacao, tabaco, añil y cueros de reses y chivos.


Dado el caso, para el año de 1746 la provincia de Coro poseía una licencia especial para comercializar con la isla de Curazao, las márgenes del río Tocuyo solían ser utilizadas para la siembra y producción de tabaco, cacao y frutos menores. Para esa fecha el río Tucurere, las zonas de Játira, El Jongo y La Bacoa, al igual que la laguna de Tacarigua, desempeñaron un gran papel como improvisados escondites y fondeaderos.


Fuente: Cruz Enrique Otero Duno

Cronista del municipio Silva, estado Falcón


Las historias que rodean este emblemático río de la Costa Oriental falconiana van desde la violencia, pasando por el misterio y lo oculto. Si quieres conocer mucho más, visita el siguiente enlace: http://bibliotecadigitaldechichiriviche.blogspot.com/2016/11/contrabandos-guerras-y-misterios-del.html